Thursday, July 19, 2012

FÚTBOL OLIMPICO 1924 * URUGUAY CAMPEÓN


1924
JUEGOS OLIMPICOS DE COLOMBES (FRANCIA)


LA CELESTE DEL 24 –
GESTA OLIMPICA –
JUEGOS OLIMPICOS 1924
LA CELESTE OLIMPICA - URUGUAY 1924 - CAMPEONES MUNDIALES !!!

El Torneo Olímpico de Fútbol se convirtió en algo más que una mera competición del Hemisferio Norte cuando hizo su memorable debut un equipo sudamericano: la talentosa y extraordinaria escuadra de Uruguay.
El fútbol internacional vistió un nuevo atuendo. Desconocido en esta orilla del Atlántico, Uruguay pasó a ser muy rápidamente la sensación del torneo al arrollar a Yugoslavia en el primer partido por 7 a 0, en el cual el dúo letal Pedro Cea y Pedro Petrone sacó a relucir por primera vez su terrible arma definidora con dos goles cada uno.
El legendario centrocampista José Leandro Andrade, el primer jugador apodado "La Perla Negra" (Pelé fue el segundo), fue el cerebro del armado ofensivo del once charrúa. Con su extraordinaria capacidad de liderazgo y con un fútbol que encandiló al más pintado, paso a paso, gol a gol, la Celeste fue superando adversarios -EEUU (3 a 0, con dos goles de Petrone), Francia (5 a 1) y Holanda (2 a 1) en las semifinales- hasta llegar a la final, donde se enfrentó a Suiza.
Tras perder la semifinal, los holandeses protestaron contra la decisión de un penal que decretó la victoria uruguaya. Los holandeses quedaron afuera y Uruguay protestó, a su vez, contra la decisión del Comité Olímpico de nombrar a un árbitro holandés para dirigir la final. Para apaciguar los ánimos de los sudamericanos, el Comité Olímpico hizo un sorteo y sacó de un sombrero el nombre del árbitro de la final, el francés Marcel Slawick.
En la otra semifinal, Suiza batió por 2 a 1 a Suecia, con dos goles de Max Abegglen, pero la selección helvética casi queda fuera del torneo por falta de finanzas. El pasaje de retorno en tren de los suizos tenía sólo una validez de diez días y, además, se habían quedado sin dinero para alargar su estadía. Un llamado del diario "Sport" a sus lectores aportó los fondos necesarios. No obstante, el dinero no les ayudó a comprar la felicidad y la victoria.
Uruguay se adelantó 1 a 0 en el primer tiempo y liquidó el pleito con un score final de 3 a 0, consiguiendo la medalla de oro ante 40,500 entusiastas espectadores en el estadio Colombes. 10,000 hinchas tuvieron que quedarse afuera por falta de espacio. El autor del primer gol fue Petrone; Cea y Angel Romano hicieron los otros dos en la segunda parte. Suecia tuvo que jugar un segundo partido por el tercer puesto tras empatar a uno con los holandeses. En el choque decisivo, los nórdicos ganaron por 3 goles a 1, anotando Sven Rydell dos de ellos.

LA CELESTE OLIMPICA – FÚTBOL Y TRADICIÓN
DELEGACION DE URUGUAY - JUEGOS OLIMPICOS DE 1924 

"Fue un proceso imparable. Como el tango, el futbol creció desde los suburbios...           Lindo viaje había hecho el futbol: había sido organizado en los colegios y universidades inglesas, y en América del Sur alegraba la vida de gente que nunca había pisado una escuela.
En las canchas de Buenos Aires y de Montevideo,  nacía un estilo. Una manera propiade jugar al futbol iba abriéndose paso, mientras una manera propia de bailar se afirmaba en los patios milongueros. Los bailarines dibujaban filigranas, floreándose en una sola baldosa, y los futbolistas inventaban su lenguaje en el minúsculo espacio donde la pelota no era pateada sino retenida y poseída, como si los pies fueran manos trenzando el cuero. Y en los pies de los primeros virtuosos criollos, nació el toque: la pelota tocada como si fuera guitarra, fuente de música.”                Eduardo Galeano


Nueve partidos jugados y nueve ganados. Veinte goles a favor y sólo dos en contra en el campeonato olímpico de fútbol de 1924. Es el inicio de un  proceso del fútbol uruguayo que muchos no dudan en llamar glorioso.

La situación institucional del fútbol en nuestro país no era la ideal.  Las profundas diferencias entre J. M. Sosa (presidente de Peñarol) y J. Batlle y Ordóñez formaban parte de un  entorno poco propicio para el fútbol uruguayo. Una crisis en la integración de la Asociación, por la separación de Central y Peñarol de la misma e inexistencia de recursos económicos, pautaban la tónica del  momento. El sitio web del Club Peñarol de Fútbol(2) no duda en calificar de  “tramoya política”  al proceso que culminó con su separación de la AUF, y que implicó que la mayoría de los integrantes del seleccionado pertenecieran a Nacional. “Pese al cisma, el seleccionado de la Asociación es campeón sudamericano de 1923. Atilio Narancio, delegado de Nacional, había prometido que si eran campeones concurrirían a las Olimpíadas de París. Uruguay no tenía afiliación olímpica y la Asociación no tenía fondos. Narancio hipoteca su casa. Numa Pesquera, Presidente de Nacional desde 1923, firma un cheque en blanco. Nacional aporta 6 jugadores: Andrés Mazzali, Santos Urdinarán, Alfredo Zibechi, Héctor Scarone, Ángel Romano y Pascual Somma."

El lunes 26 de mayo de 1924 habían comenzado los Juegos Olímpicos para la selección uruguaya de fútbol, que derrotó a Yugoslavia por 7 goles a 0. Fue el comienzo de una serie de triunfos sucesivos (EEUU 3-0, Francia 5-1, Holanda 2-1) que culminó con la obtención del campeonato el  9 de junio, jornada en que “la celeste” venció en la final a Suiza por 3 goles a 0, frente a 60000 personas en el estadio Colombes. Aquel día, los jugadores  dieron una vuelta a la cancha para saludar a los asistentes. Nacía la “vuelta olímpica”. Integraron la escuadra celeste J. Leandro Andrade, Pedro Arispe, Pedro Casella, Pedro Cea, Luis Chiappara, Pedro Etchegoyen, Alfredo Ghierra, Andrés Mazali, José Nasazzi, José Naya, Pedro Petrone (goleador del torneo con 7 conquistas), Angel Romano, Zoilo Saldombide, Héctor Scarone, Pascual Somma, Humberto Tomassina, Antonio Urdinarán, Santos Urdinarán, Fermín Uriarte, José Vidal, Alfredo Zibechi y Pedro Zignone bajo la dirección técnica de Ernesto Figoli.

Mario Benedetti recordaba así aquellos momentos:

"Fuimos campeones olímpicos de fútbol en los años veinte, en 1924 y en 1928, y en 1950 le ganamos a Brasil la final de la Copa del Mundo en el Maracaná. Gracias al fútbol nos conocieron en el mundo. ¡Cuando ganamos las Olimpíadas, en París, la gente no podía creer que un país tan chiquito, que casi no estaba en los mapas, saliera campeón! Cuando ganamos en 1924, me acuerdo que estábamos en Tacuarembó, y mi padre escuchaba una radio española con unos auriculares que no sé de dónde sacó." (4)

EL FUTBOL RIOPLATENSE EN COLOMBES Y AMSTERDAM
URUGUAY VS HOLANDA 

Publicado por la Revista “El Gráfico”, de Buenos Aires, del 1 de Agosto de 1936
 "Los futuros campeones del mundo lavaban los platos... y también la ropa".                                
En 1923, en ocasión del Campeonato Sudamericano disputado en Montevideo y que fue ganado por nuestros vecinos, nos asombraron algunos nombres que no tenían historia dentro del fútbol uruguayo, Arispe, Nasazzi, Andrade, Petrone, Vidal, Zaldombide, Cea...  ¿ Quiénes eran ?  Conocíamos a otros:  Mazali, Romano, Héctor Scarone, Urdinarain y también a Ghierra de escasa popularidad, pero nos extrañaba la ausencia de jugadores que hasta ese entonces venían integrando con frecuencia los seleccionados de nuestros rivales. Bien es sabido que por aquellos días el cisma existente en el Rio de la Plata dejaba al margen de la afiliación internacional a los viejos cracks de Peñarol, pero aun así esa falange joven aparecía de golpe y hasta resultaba aventurado el ensayo. El triunfo de los uruguayos en ese certamen nos permitió vislumbrar que los nuevos eran capaces, pero como la situación de local siempre aporta entusiasmo a quienes anhelan consagrarse, no podíamos emitir un juicio definitivo. Era preciso esperar la proyectada jira de los uruguayos a España, primero, y su intervención en la Olimpiada de París. Supimos, más tarde, que a la dedicación del doctor Atilio Narancio dirigente de Nacional y que había sido uno de los fundadores de este club a fines del siglo pasado se debía eso que se consideró una gran aventura; y supimos también que los nuevos ocupaban en sus respectivos cuadros otros puestos, o los habían llenado. Por ejemplo: Nasazzi, el back derecho que luego se constituyó en el alma de su equipo a los largo de varias temporadas, llegando a ser nuevamente campeón sudamericano en Lima doce años más tarde, era centro forward, o centro half en Bella Vista; Andrade actuaba de centro half, de half derecho y también en cualquiera de los tres puestos centrales de la línea de ataque; Petrone había sido poca antes arquero de Charley, y otras cosas por el estilo. ¿ Cómo habían llegado a amalgamar un team colocando a hombres en puestos que no eran los habituales en los equipos a los que pertenecían ?.  Un “ojo avizor” y también esa característica uruguaya de jugar en diferentes puestos, acaso producía por la escases de hombres, comenzó a dar resultados tan positivos que un cronista de Vigo, después de haber visto actuar a los uruguayos, expresó: “Por los campos de Goya pasó una ráfaga olímpica”. Fue el primer elogio, el único elogio serio recibido en España, en donde, a pesar de que los uruguayos ganaban, no los creían, acaso, por falta de antecedentes. Tiempo más tarde, Mazali nos contaba: “Yo tenía 21 años; Petrone 19; Zaldombide lo mismo. Solo llevábamos a un viejo de lastre: Romano. Pero estaba hecho un fenómeno. Me acuerdo que a la salida del barco apenas fuimos despedidos por unos pocos hinchas y parientes; y a la media hora de ir en aquella tercera clase terrible, en la que pasamos casi un mes a mate cocido porque la comida era muy mala Zingone dijo: “Muchachos: va media hora de viaje y faltan 30 días”.
Pero cantábamos siempre, reíamos, comentábamos con gracia nuestra propia miseria.
Me acuerdo que al llegar a Portugal subió al barco el delegado Martínez Laguarda, quien había salido antes a fin de concretar, varios partidos, y nos dijo: “muchachos: no hay tal gira contratada. Solo pude conseguir, por esfuerzos de nuestro cónsul en Vigo, un partido. De este match depende nuestra suerte”. ¡ Qué situación !  Como veníamos mal alimentados, en los entrenamientos por mi dirigidos había que cuidar las energías en lugar de derrocharlas. Pero ganamos. Eran tal las ganas de jugar, tenía aquel equipo tal fuerza de juventud, que arrollaba lo que a su paso se oponía. No obstante nos seguían diciendo por toda España: 'Id a la Olimpiada, que os van a dar en los morros'. Ganábamos, pero sin convencer.”

TACTICA DIFERENTE
Era un juego diferente; sin la furia española; más bien lento, aunque con el pique extraordinario de Petrone quien inspiró a Cea estas palabras en una noche en que recordaba aquellos tiempos: “¿ Se da cuenta lo que es entrar en una cancha y saber que a los 10 minutos tenés un gol a favor?  ¿ Vos sabés lo que era cortarle a Perucho una pelota entre los dos backs ?” Pero esa parsimonia uruguaya en el planteo de las jugadas, esos malabarismo, esos amagues tan diferentes al juego de bajar la cabeza a lo toro y atropellar, todo eso, aunque se tradujera en victoria, no convencía.
“Lástima de los uruguayos, que al venir de tan lejos se encuentran con los yugoeslavos. En un match difícil en el cual corren los mayores riesgos de quedar eliminados”.  Así recibieron los comentarios periodísticos a nuestros vecinos. Y ellos, viendo entrenar a los yugoeslavos, se decían: “pero, ¿ que tienen escondido ?  ¿ Parecen unos crudos o son crudos de verdad ?”. Sin embargo, aquellos comentarios los atemorizó un poco y cada vez que los rivales avanzaban, los forwards bajaban de inmediato, presurosos, aferrados al deseo de jugar un partido más, de no ser eliminados en el debut. Y cuando marcaron el primera tanto, siguieron igual, esperando que los adversarios comenzaran a destaparse. Pero vino el segundo, el tercero y, entonces, alguien gritó: “ ¡ arriba, muchachos, que son unos crostas!...  ¡ Dale, que no quieren más !...” Y fueron siete.

EL CICLON
La ráfaga comenzaba a soplar; la colectividad sudamericana, en la que primaban los argentinos, fueron rodeando a aquellos muchachos, estimulándolos, alentándolos a seguir la marcha triunfal. Y ellos, viviendo en una villa, continuaban la vida sencilla, humilde, yendo al mercado a comprar las cosas y cocinar ellos mismos. 
Los futuros campeones del mundo lavaban platos … y también la ropa. El promedio de edades era de 22 o 23 años. La fuerza y el entusiasmo unidos a la capacidad de juego y al anhelo de ser campeones. Así fueron eliminando adversarios hasta que en el partido final, contra Suiza el tres a cero se tradujo en llanto que borraba todas las penurias pasadas- Aquí festejamos todos estos triunfos de nuestros hermanos.
Era el fútbol del Rio de la Plata que en su primera excursión al viejo mundo asombraba con una técnica desconocida, con un arte en el cual el criollo había puesto su inteligencia intuitiva.
Volvió aquí ese cuadro ya un poco deshecho por las libertades que había gozado luego de su campaña exitosa, y perdió en la vieja cancha de Sportivo Barracas en un match parejo. Pero perdió contra nosotros, contra los que a través de muchos años de rivalidad y de luchas habíamos acusado iguales méritos. Lo que no habían podido hacer los europeos lo hacían los hermanos para demostrar la fuerza y el equilibrio del fútbol rioplatense.
ESTABLECIERON QUE EL FUTBOL SOLO LO PODIAN JUGAR ELLOS, LOS NOBLES BRITANICOS. NO PODIAN HACERLO NI LOS NEGROS, NI LAS CLASES DESPOSEIDAS, (palabras más, palabras menos, eso fue en resumen).
ESTABLECIERON ADEMAS QUE ERA ABOMINABLE EL COBRAR DINERO PARA VER UN PARTIDO DE FUTBOL.

La gesta celeste 
EL EQUIPO URUGUAYO DE 1924

A muchos avatares se enfrentó la delegación compatriota en lares europeos. Incómodos en su hospedaje de la villa olímpica, pudieron instalarse en el castillo de Madame Pain ubicado a diez cuadras del Estadio de Colombes, y ello merced a la gestión del arquitecto compatriota Leonidas Chiappara quien se hallaba radicado en París.
Por otra parte, como resultaba imprescindible inscribir a 22 jugadores y habían viajado sólo 20, se incluyó en la nómina al propio Chiappara, que en sus años jóvenes había jugado al fútbol en Montevideo, y a Antonio Urdinarán, un uruguayo residente en Madrid, quien permaneció durante toda la competencia en la capital española a la orden por si fuera necesaria su presencia en París.
El evento propiamente dicho debía ser disputado por 16 equipos, pero como se habían registrado 22 inscripciones, Uruguay debió disputar una fase eliminatoria con Yugoslavia, a la que derrotó por 7 goles a 0. Ya en los octavos de final los celestes derrotaron 3 a 0 a Estados Unidos, en cuartos de final 5-1 a Francia, en semifinal 2-1 a Holanda y en la final 3-0 a Suiza, coronándose campeón olímpico.
El encuentro final lo disputaron Andrés Mazali (5);;;;;;;;;;;;;;;; José Nasazzi (5) y Pedro Arispe (4);;;;;;;;;;;;;;;; José Leandro Andrade (5), José Vidal (4) y Alfredo Ghierra (4);;;;;;;;;;;;;;;; Santos Urdinarán (3), Héctor Scarone (5), Pedro Petrone (5), Pedro Cea (5) y Ángel Romano (5).
Otros integrantes del plantel fueron: Humberto Tomassina (2), José J. Naya (2), Alfredo Zibecchi (1), Pedro Casella (0), Fermín Uriarte (0), Pedro Zignone (0), Zoilo Saldombide (0), Domingo Etchegoyen (0), Pascual Somma (0), Leonidas Chiappara (0) y Antonio Urdinarán (0), (*).
Otro dato anecdótico es que Fermín Uriarte y Pascual Somma, por problemas internos generados en la delegación, retornaron a Uruguay antes de que el certamen finalizara.
Aquel 9 de junio de 1924, en que la celeste se coronara como la mejor del mundo, el público francés la ovacionó desde las tribunas del Estadio de Colombes y, a modo de agradecimiento, los futbolistas uruguayos recorrieron todo el perímetro del field dando origen a la denominada “vuelta olímpica” con la cual hasta el presente todos los equipos campeones en el mundo entero conmemoran la obtención de sus títulos. Posteriormente, la Conmebol declaró la fecha como Día del Fútbol Sudamericano.
La concreción de tan magna hazaña resultó deficitaria para las arcas de la AUF pero, tras la conquista, el Estado contribuyó con ella para que pudiera hacer frente a las erogaciones y devolver el dinero que se le había prestado.
El otro triunfo de resonancia mundial que otro uruguayo obtuvo en el año 1924 será motivo de un próximo artículo.

Generación de oro
LA GENERACION DE ORO DA LA INÉDITA VUELTA OLIMPICA DE COLOMBES

De la sensacional hornada de jugadores destacaremos en especial a cinco de ellos:
Ángel Romano: un puntero izquierdo excepcional pero además debemos de considerarlo como un ‘todocampista’, puesto que por encima de todo a Romano le gustaba jugar al fútbol. Capaz de ser un magnífico organizador, marcar como nadie a los puntas más veloces, regatear a todo el equipo rival o convertirse en un frío y calculador definidor. Era como dicen en Sudamérica un crack de toda la cancha.
José  Leandro Andrade: “La maravilla negra”, apodó con el que le bautizó la prensa francesa en Colombes 1924. Un portento físico y técnico, con movimientos felinos, fue famoso por sus goles de tijera. Ágil, fibroso y elegante. Dominaba ambas piernas, actuaba como medio defensivo interrumpiendo limpiamente los ataques rivales y explotando al máximo su gran manejo de balón.
Pedro Cea: “el Vasco”, pionero de los centrocampistas de hoy, de gran fuerza pero dotado de una buena condición técnica y una excepcional visión de juego. A pesar de que jugaba por el ala izquierda, su mejor pierna era la derecha y era sumamente eficaz tanto en ataque como en defensa. Sus goles con la selección charrúa fueron determinantes para la conquista de varios títulos.
José  Nasazzi: “El Mariscal”, el Gran Capitán, a pesar de no ser la estrella de su equipo es el máximo exponente de la inigualable generación de jugadores charros de la década de los años veinte y treinta que consiguieron los mayores triunfos en la historia del fútbol uruguayo.
Excelente defensa, de gran temperamento, poseía una técnica increíble para marcar, además de utilizar esa técnica para dar juego a sus compañeros.
Héctor Scarone: un delantero adelantado a su tiempo, ambidiestro, buen cabeceador, gran dribbling e infalible a balón parado. Fue nominado el mejor jugador del mundo en la década más gloriosa del fútbol uruguayo.
Muchos lo consideran el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Su calidad técnica e imaginación le valieron el apodo de “El Mago”.
A estos futbolistas podríamos sumar los nombres de Petrone, Mazzali, R.Figueroa, Castro…
JJOO de Paris 1924, Stade Colombes
En 1910 Argentina ganó el primer Campeonato Sudamericano no oficial y seis años después y pese al cisma el seleccionado de la Asociación, Uruguay se proclamó en 1923 campeón del primer Campeonato Sudamericano oficial de la historia. Este gran éxito obligó a Don Atilio Narancio, el denominado “Padre de la Victoria” y por entonces Delegado de Nacional, a cumplir su promesa. Y es que Don Atilio había prometido que si eran campeones sudamericanos concurrirían a las Olimpíadas de París.
Pero no fue una tarea fácil y es que Uruguay no tenía afiliación olímpica y la Asociación no tenía fondos. Aún así Atilio Narancio hipotecó su casa y confió ciegamente en las posibilidades de los también conocidos como los líricos muchachos del “Mariscal”.
Numa Pesquera, Presidente de Nacional desde 1923, firmó un cheque en blanco. Nacional aportó 6 jugadores: Andrés Mazzali, Santos Urdinarán, Alfredo Zibechi, Héctor Scarone, Ángel Romano y Pascual Somma. Otros que también acudieron pasarían posteriormente a Nacional: Pedro Petrone, José Nazzasi, José Leandro Andrade y Pedro Cea.
Fue así  como comenzó todo, Uruguay zarpó del puerto de Montevideo rumbo a los JJOO de París. La FIFA. asumió por primera vez en 1924 la tarea de organizar el torneo de fútbol dentro del marco de los Juegos Olímpicos. Con 22 participantes, se había alcanzado un récord de inscripción.
De ultramar se presentaron los equipos de EE.UU. y Uruguay, de esta forma el combinado uruguayo se convertía en el primer equipo originario de Sudamérica en realizar una gira por Europa. Una gira que comenzó en España, el 10 de abril de 1924, en la que los charrúas dejaron su sello, como lo demuestra el hecho de que vencieron todos sus encuentros (nueve) y las opiniones que suscitó su fútbol entre los periodistas españoles. Uno de ellos tituló lo siguiente:
–”Por los campos de Coya, pasó una ráfaga olímpica…”
Uruguay probó  suerte en Europa y dio a conocer un fútbol novedoso, y es que pese a que el fútbol partía desde un mismo origen (Gran Bretaña) y unas idénticas reglas básicas, el tipo de fútbol era muy distinto al practicado en Europa por entonces.
El combinado charrúa vivió numerosas anécdotas de las que podemos destacar especialmente la que tuvo como protagonista a la selección yugoslava. Yugoslavia que era su más inmediato rival en el torneo olímpico, envió a varios “espías” al entrenamiento de los uruguayos, algo que ya sabían los sudamericanos, que con gran astucia realizaron una pésima práctica en la que tropezaban unos con otros, y mandaban todos los pases a las nubes. Así que los yugoslavos informaron que superar a Uruguay era cosa fácil.
Uruguay logró  su objetivo y le dio una auténtica paliza a Yugoslavia, vencieron 7 a 0 y dejaron a todos boquiabiertos con su fútbol, los goles de Pedro “Vasco” Cea y Pedro Petrone y en especial por su figura: José Leandro Andrade, un futbolista bautizado por la prensa francesa como “La Maravilla negra” o “La Perla Negra”.
Dicen los que le vieron jugar, que Andrade unió el magisterio del fútbol con el del tango y es que al parecer José Leandro dio tanto espectáculo en la cancha, donde deslumbraba con sus fintas y su talento, como en la alta noche parisina.
El equipo uruguayo que aunó su genuina academia con su depurada técnica, su garra y temperamento, superó en su siguiente partido por 3 a 0 a EEUU, con tres tantos de Petrone. Posteriormente 30.000 espectadores vieron los cuartos de final entre Uruguay y Francia (5:1). Los sudamericanos derrotaron a Holanda en las semifinales y la selección charrúa se plantó en la final ante Suiza.

La final
El 9 de junio de 1924 en el mítico Stade Colombes de París, abarrotado por 60.000 espectadores, (10.000 hinchas tuvieron que quedarse afuera por falta de espacio, lo que provocó algunos incidentes en el que hubo heridos de gravedad), Uruguay se enfrentó a Suiza en la final de los JJOO. El colegiado francés Marcel Slawick, fue el encargado de dirigir el encuentro.
La alineación que presentó el técnico charrúa fue la siguiente: Mazali; Nasazzi, Arispe, Andrade, Vidal, Ghierra, Urdinarán, Scarone, Petrone, Cea y Romano. Por su parte el conjunto suizo saltó al terreno de juego con la siguiente formación: Pulver; Reymond, Ramseyer, Oberhauser, Schmiedlin, Pollitz, Ehrenbolger, Pache, Dietrich, Abegglen y Fassler.
Uruguay dominó  de principio a fin el choque y se adelantó en el marcador en el minuto 27 de la primera mitad, el autor del citado tanto fue Petrone; el “Vasco” Pedro Cea hizo el segundo en el minuto 18 de la segunda parte y Ángel Romano hizo el tercero en el 36 de la segunda parte.

La vuelta olímpica
Este magnífico equipo liderado en la cancha por Héctor Scarone y secundado por auténticos cracks como José Nasazzi, José Andrade, Pedro Cea, Pedro Petrone, Ángel Romano… se hizo acreedor con todo merecimiento a la medalla de oro de los JJOO y entró para siempre en la historia del fútbol.
Uruguay con su fútbol técnico y de pase corto jugó a placer ante una Suiza que no pudo hacer nada para frenar el juego de los charrúas, que vencieron por tres goles  a cero.
El equipo charrúa fue original hasta en la celebración puesto que lo hicieron con una vuelta al estadio, encabezada por José Nasazzi y denominada desde entonces “la vuelta olímpica”, una invención atribuida desde entonces a la historia del fútbol uruguayo y que se ha extendido por todo el mundo.
Tan impresionados quedaron los espectadores parisinos que acudieron a Colombes que el histórico partido se cita como el que más influyó en el desarrollo del estilo de juego del fútbol francés. Aquel país de tan solo 3 millones habitantes acababa de dar una lección de juego al fútbol europeo y se consagraba Campeón del Mundo, puesto que por entonces los JJOO era la única competición mundial de fútbol.
CANCHA DEL SPORTIVO BARRACAS 1924 
CESAREO ONZARI METE UN GOL DE CORNER AL URUGUAY CAMPEÓN OLIMPICO
A PARTIR DE AHI LOS GOLES DE CORNER SE DENOMINARON: GOLES OLIMPICOS


Fútbol y música
Ya se cumplen 85 años de la espectacular exhibición de Uruguay en Colombes, pero para muchos no ha transcurrido un solo día, puesto que los 60.000 espectadores franceses que acudieron al Stade Colombes, pudieron comprobar insitu como el tiempo se paraba para degustar el juego charrúa y para que el equipo oriental se adjudicara el título, y diera su vuelta triunfal
Mazzali, Nasazzi, Arispe, Andrade, Piriz, Gestido, Arremont, Scarone, Borjas, Cea y Figueroa fueron los once “olímpicos”, a quienes Juan Rodríguez y Francisco Brancatti dedicaron su vals Campeones Olímpicos, grabado por el primero en discos Electra con acompañamiento de guitarras.
Fútbol hecho música y canción, fútbol tango, José Andrade dibujando cortes y quebradas en Colombes y en los locales nocturnos de la Ciudad Luz.

Brillante trayectoria
A estos dos primeros títulos le siguieron 2 Campeonatos sudamericanos más, en 1924 y 1926 y en 1928 lograron hacerse con su segunda corona olímpica al vencer en la final a Argentina en Ámsterdam. En la citada final tuvieron que ir a un encuentro de desempate puesto que en el primer choque empataron a uno y en el segundo y decisivo encuentro se impuso Uruguay 2-1 con un decisivo gol de Scarone. De esta forma Uruguay daba continuidad a su reinado en una final anticipada de lo que se viviría en 1930 en el estadio Centenario de Montevideo.
URUGUAY CAMPEÓN 1924

Campeones del Mundo
En 1930 pusieron el colofón a su claro dominio con la conquista de la Copa del Mundo disputada en Uruguay y festejada en el estadio Centenario de Montevideo. El Gobierno uruguayo consciente del hito histórico que se viviría en Montevideo, construyó un hermoso coliseo acorde con la importancia de la cita y con la categoría de la generación que les había hecho vibrar y había llevado el nombre de Uruguay y el fútbol sudamericano del ancho estuario del Río de La Plata por el mundo entero.
“La campana de Uruguay” entró definitivamente en la historia del fútbol. Aquel mítico equipo estuvo formado por: Gestido, Nasazzi, Ballestero, Mascheroni, Andrade, Fernández, Dorado, Scarone, Castro, Cea e Iriarte.
Dorado de Uruguay, marcó el primer tanto de una final por un mundial.  Argentina al final del primer tiempo se fue a los vestuarios con la ventaja por 2-1. Peucelle y Stabile marcaron los goles argentinos. Pero los Uruguayos salieron más luchadores que nunca en la segunda mitad y consiguieron tres tantos más por medio de Cea, Iriarte y Castro, al llegar el final del partido.
Se impusieron por 4-2 a Argentina en la final y aunque las estrellas de aquel equipo eran Castro, Andrade, Cea, Scarone y Nasazzi solo los cuatro últimos más Santos Urdinarán y Pedro Petrone estuvieron presentes en todas las conquistas y conformaron sin dudarlo la columna vertebral de la generación de oro del fútbol uruguayo.
Jules Rimet  entregó el trofeo “Victoria de alas de Oro” (Victoire aux ailes d’or) que proclamaba como Campeones Mundiales a los  uruguayos,  el capitán José Nazassi recibió el trofeo una estatua de oro macizo y cuatro kilos de peso, esculpida por el francés Abel Lefleur. Al día siguiente de la famosa victoria, el 31 de julio fue proclamado Fiesta Nacional en Uruguay.
VIDEOS DE URUGUAY TETRA CAMPEÓN MUNDIAL 
COMENTARIOS: Eduardo Galeano

1 comment:

  1. Hola una duda alguien sabe la fecha de retiro y la fecha de muerte de los siguientes jugadores Pascual Somma, Dionisio Sosa, Washington Stula, Esteban Suarez, José Alberto Taboada, Domingo Tejera, Eusebio Ramón Tejera Kirkerup, Julio Ulises Terra, José Tognola, Humberto Tomassina, Juan Jose Tulic, Santos Urdinaran, Antonio Urdinarán, Fermin Uriarte, Claudio Vacca, o alguna apgina donde pueda encontrar esta info, gracias!

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