jueves, 17 de febrero de 2011

CLÁSICOS DE ARGENTINA, BRASIL Y URUGUAY

CLÁSICOS DE ARGENTINA – BRASIL Y URUGUAY

Peñarol vs Nacional
Peñarol y Nacional son los dos equipos con más historia en Uruguay. Entre ambos han ganado 86 de los 103 títulos que se han disputado en el Campeonato Uruguayo de Fútbol. Este clásico, sin duda, es el que más veces se ha disputado en el planeta fútbol. Desde su creación, y por varios torneos, se han enfrentado en más 400 ocasiones con hegemonía del club oro y negro sobre el tricolor.
El origen de ambos clubes es distinto. El Nacional tiene descendencia netamente local y genera simpatía en gente de habla hispana, mientras que Peñarol tiene su origen en inmigrantes ingleses y ha conseguido más adeptos en las colonias extranjeras que viven en Uruguay.
En total, se han diputado 487 clásicos entre estos dos equipos. Peñarol ha triunfado en 177 encuentros, mientras que Nacional lo ha conseguido en 155 ocasiones. También se han registrado 155 empates. Peñarol ha anotado a su rival 628 goles y Nacional, 580
Puede que el derbi Peñarol-Nacional no tenga la marquesina de otros clásicos más famosos en el mundo, pero un dato lo hace incomparable: es la rivalidad más antigua conocida por fuera de las islas británicas. A continuación, FIFA.com narra la historia de un duelo especial como pocos, que se reeditará el próximo domingo 24 de mayo por la 16ª jornada del Torneo Apertura uruguayo.
Los orígenes
La génesis de la rivalidad tiene un fuerte componente social. El 28 de septiembre de 1891, como iniciativa de un grupo de empleados y obreros ferroviarios, la mayoría ingleses, nace el Central Uruguay Railway Cricket Club. A la institución se la conocía como CURCC o simplemente Peñarol, por el barrio que ocupaba la empresa que le dio vida. Los colores elegidos fueron el amarillo y negro, típicos de las señales ferroviarias.
El nacimiento del Club Nacional de Football, en cambio, se explica dentro del proceso de nacionalización que atravesaba el país. Su fundación, el 14 de mayo de 1889, es el resultado de la fusión de otras dos instituciones, ambas integradas por estudiantes universitarios uruguayos de primera generación, y como una respuesta criolla a "los equipos extranjeros". De ahí los colores azul, blanco y rojo, los mismos de la bandera de José Gervasio Artigas, el prócer de la patria.
Su primer partido fue el 15 de julio de 1900, con victoria del CURCC por 2-0. Para cuando éste adoptó formalmente el nombre Peñarol, el 13 de diciembre de 1913, Carboneros y Bolsos habían jugado más de medio centenar de veces, dando la razón a aquel periodista uruguayo que, ya en 1908, los describió como "irreconciliables adversarios de todas las épocas...".
Algunas cifras
Si se toman todos los partidos disputados desde 1900 hasta la fecha, la cifra asombra: 494 encuentros, con 179 victorias aurinegras (637 goles), 159 tricolores (591) y 156 empates. Los simpatizantes de Peñarol tienen de qué presumir, ya que, salvo en el amateurismo, lideran el historial en todas las categorías y épocas.
Los bolsos se enorgullecen por otros motivos: lograron la goleada más amplia de la historia, un 6-0 en 1941, y tienen al máximo artillero del clásico, Atilio García con 34. Además, ostentan la mayor cantidad de finales ganadas ante su clásico rival (17 contra 10) y de victorias consecutivas por el campeonato uruguayo (10 entre 1939 y 1943).
Pero más allá de los duelos entre sí, la rivalidad creció a medida que ambos acumulaban lauros: juntos suman 66 títulos en el profesionalismo (36 Peñarol, 30 Nacional), 8 Copas Libertadores (5 y 3) y 6 Intercontinentales (3 y 3).
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Uno muy recordado es el "Clásico de la Valija". El 25 de mayo de 1934, Peñarol y Nacional jugaron la final de la Copa Uruguaya del año anterior. Empataban 0-0 cuando un centro salió de la cancha, pegó en la valija del masajista albo, volvió al campo de juego y un jugador de Peñarol anotó el gol. El tanto fue anulado pero, por las protestas, los tricolores sufrieron dos expulsiones antes de reiniciarse el juego, que luego se suspendió por falta de luz. El 27 de agosto, en la reanudación, Nacional aguantó la igualdad con ocho jugadores y forzó un desempate, que ganó por 3-2 para ser campeón.
Otra fecha presente en el corazón de Nacional es el 14 de diciembre de 1941, día de aquel 6-0 mencionado antes. Como la reserva también goleó, pero 4-0, se recuerda aquella jornada como "El Día del 10-0". Para defender su honor, los carboneros rememoran un 7-3 de 1911 como visitantes, cuando el club todavía se llamaba CURCC.
En octubre de 1949, Peñarol se imponía al cabo del primer tiempo por 2-0 y tenía dos hombres de más. Como Nacional no salió a disputar el complemento, los aurinegros lo bautizaron el "Clásico de la Fuga". "Llovió todo el partido pero apenas el árbitro anunció que habíamos ganado, ¡salió el sol!", recordó alguna vez el inolvidable Alcides Ghiggia.
Entre 1971 y 1973, Nacional acumuló un invicto de 16 juegos ante Peñarol con siete victorias, entre las cuales se destacan las dos por la fase de grupos de la Copa Libertadores de 1971, la primera que alzó en su historia. En 1975, sin embargo, los carboneros se quedaron con el clásico 100 del profesionalismo.
De los años 80', los hinchas de Peñarol rememoran asiduamente la "Copa de Oro de los Grandes", un duelo a ocho partidos contra Nacional que se dio por terminado luego de que el Mirasol ganara cinco de los primeros seis encuentros.
Desde los 90' hasta el presente, el historial es parejo. Peñarol se impuso tres de las cuatro finales que disputaron por el torneo uruguayo en dicho lapso, pero Nacional se dio el gusto de quedarse con el primer clásico jugado en Europa: fue 3-1 en España por la Copa Teresa Herrera 2005.
Sobre el clásico uruguayo puede ubicarse su génesis en la Guerra Grande en las dos corrientes políticas que se disputan el Uruguay: Blancos y Colorados. Los colorados representaban los sectores más liberales y proclives a la inmigración y la presencia económica extranjera. Los Blancos a los sectores más conservadores y enraizados con el elemento criollo. El rechazo a los extranjeros, la rivalidad inmigrantes criollos se movía en dimensiones ideológicas pero también en el campo de lo emocional y lo subjetivo, ambos presentaron conductas endogamias. En 1903 encarnaban la identidad criolla y la gringa. Nacional institución criolla, Peñarol de los empleados del ferrocarril ingles. La rivalidad clásica se enmarca también en la bipolaridad de a sociedad uruguaya: Blancos y Colorados, Montevideo y la campaña, criollos e inmigrantes, sectores populares y aristocráticos, obreros y patrones.
Peñarol fundado por ingleses y seguido sobre todo por inmigrantes italianos empleados del ferrocarril, todos sus presidentes han pertenecido al Partido Colorado, sus colores por las señales del ferrocarril, su nombre por una localidad piamontesa : Pignarolo , o por el apellido de un agricultor de origen italiano del barrio Peñarol. Nacional fundado por estudiantes universitarios uruguayos, sus colores por los ponchos orientales y por el héroe de la patria. .


Flamengo vs Fluminense
1.                              Fútbol y Carnaval
EL FLA - FLU


Las dos pasiones de los cariocas. Y si la postal de lo último es el Sambrodomo "desbordando de fiesta". La del primero no es otra que el Maracaná desbordado por las torcidas del Flamengo y el Fluminense.
El carioca es un clásico particular, pues sus raíces son compartidas. El Flamengo surgió como escisión del elitista Fluminense, allá por 1911, cuando nueve jugadores tricolores, disgustados por haber sido excluidos de la formación titular decidieron formar su propio equipo de fútbol.
Esto llevó a cada uno a recorrer caminos distintos: Fluminense permaneció en el coqueto barrio de Laranjeiras, representando a la clase acomodada de Río. Flamengo se transformó en una marea popular que se extendió por todo Brasil.

El Flu-Fla como se lo conoce al clásico, es un término compuesto que encierra una rica y emotiva historia. En su momento nació como una sigla despectiva, cuando corría el año 1925 a los dos equipos se le encomendó realizar un combinado para enfrentar al San Pablo. Y Fla-Flu fue la síntesis con la que el ingenio popular bautizó a aquel equipo que parecía destinado al fracaso, pero que terminó ganando para eternizar esas seis letras que en Río son sinónimo de clásico.
Flamengo y Fluminense es el partido más tradicional del fútbol carioca. Ambos equipos nacieron de la misma raíz, pero Fluminense siempre fue el equipo de la clase alta de Rio de Janeiro, mientras que Flamengo era seguido por la gente de las Favelas.En 1911 existía sólo Fluminense, sin embargo, debido a la expulsión de 9 jugadores de la alineación titular del equipo, estos futbolistas decidieron crear otro club donde pudieran jugar. Debido a las precarias condiciones económicas, tuvieron que irse del lujoso barrio de Laranjeiras y se convirtieron en un sentimiento popular por todo Brasil.
En un inicio, las siglas Flu-Fla para llamar al clásico era algo despectivo. En 1925, ambos equipos creaban un solo onceno para enfrentar a San Pablo y los paulistas se burlaban por su condición. Sin embargo, el triunfo de los cariocas ante San Pablo eternizó el significado de las siglas, que hasta hoy, se utiliza.Sin duda, este clásico es el que más gente junta en un estadio en el mundo. Aprovechando la gran capacidad del Maracaná de Rio, Fluminense y Flamengo han tenido entradas extraordinarias. La mayor cantidad de gente que acompañó un clásico se dio el 15 de diciembre de 1963 cuando 194.603 espectadores observaron un partido que terminó empatado 0 a 0.



Nadie definió tan bién los orígenes del clásico Flamengo - Fluminense como el cronista deportivo y dramaturgo Nelson Rodrigues, quien un día afirmó: "El Fla-Flu surgió 40 minutos antes de la nada". Si bien no tiene precisión histórica, por supuesto, la frase de Rodrigues tiene la grandilocuencia necesaria que permite explicar lo que significa para el fútbol brasileño, y sobre todo para el de Río de Janeiro, el Clássico das Multidões ("Clásico de las Multitudes").
Este domingo, Fla y Flu vuelven a verse las caras por la octava fecha del Brasileirão pero, no importa cuál sea el contexto, cada vez que se encuentran en el Maracaná tienen una cita con la historia. Una historia que FIFA.com presenta a continuación...
Los orígenes
La génesis del clásico es, aunque suene extraño, anterior al primer duelo, que tuvo lugar el 7 de julio de 1912. ¿Cómo es eso? Hasta fines de 1911, el Clube de Regatas do Flamengo era una agremiación dedicada principalmente al remo, y no tenía equipo de fútbol. El primero fue fruto de una división dentro de otra institución llamada... ¡Fluminense Football Club!
Como lo lee: en 1911, de un día para el otro, nueve titulares del entonces campeón de Río de Janeiro dejaroln su club para formar el departamento fútbolístico del Flamengo. Así, de su ADN común, nació la rivalidad Fla-Flu.
A pesar de haber perdido el núcleo de su plantel, Fluminense ganó aquél primer encuentro 3-2, con un gol de Barthô a los 77'. Ochocientas personas presenciaron ese juego, una cifra interesante para la época, pero nada comparado con lo que, décadas más tarde, pasaría a ser sinónimo de un Maracaná abarrotado por decenas de miles de fanáticos.
Ni el recién creado Flamengo ni el Fluminense, campeón de las cuatro primeras ediciones del campeonato de Río de Janeiro (de 1906 a 1909), lograron el título aquella temporada. Sin embargo, ya en 1915 se encontraban decidiendo el torneo, que terminarían ganando por segunda vez los flamenguistas. Desde ese entonces, la identidad del fútbol carioca siempre estuvo íntimamente ligada al duelo Fla - Flu.
Algunas cifras
Tras la conquista del estadual de 2009, Flamengo asumió la condición de mayor campeón de Río de Janeiro con 31 vueltas olímpicas, una por encima de los Tricolores. Gracias a los años dorados bajo la batuta de Zico, el Mengão también aventaja a su clásico rival en otras competiciones: son cuatro títulos brasileños contra uno; dos Copas do Brasil contra una; y una Copa Libertadores de América contra ninguna.
Pero, ¿qué dice el historial? A lo largo de 97 años, han jugado 368 veces, con 132 victorias del Flamengo (543 goles) y 118 del Fluminense (499). El máximo artillero del derbi es un tal Arthur Antunes de Coimbra, más conocido como Zico, con 19 goles. Del lado del Fluzão, el récord le pertenece a Hércules, ídolo de los años 30' y 40', con 15. En una historia formada principalmente por partidos emocionantes y equilibrados, la mayor victoria del Fluminense fue un 5-1 en 1943, mientras que la del Flamengo fue aquel 7-0 de 1945.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
La abreviatura Fla-Flu, curiosamente, no nació de la rivalidad entre las dos instituciones, sino de un momento en que se vieron unidas. En 1925, cuando salió la convocatoria para la selección carioca que disputaría el Campeonato Brasileño de Selecciones Estaduales, todos eran de jugadores de Flamengo y Fluminense. Fue entonces que el periodista deportivo Mário Filho, cuya importancia puede ser medida por el hecho de que el Maracaná fue bautizado con su nombre, rotuló a aquel equipo como el "combinado Fla-Flu". Así, lo que empezó siendo una expresión crítica pronto ganó popularidad, especialmente cuando dicha selección se consagró campeona.

Mário Filho, vale aclarar, era el hermano de Nelson Rodrigues. La familia Rodrigues está, como se ve, intrínsecamente relacionada con la historia de del clásico. Fue también Mário Filho quien bautizó al derbi como el Clássico das Multidões; y fue Nelson Rodrigues, probablemente el nombre más destacado de la historia de la crónica deportiva brasileña, quien eternizó algunas otras frases acerca del derbi: "Todo es Fla-Flu. Lo demás es paisaje"; o "El día de la inauguración del Paraíso, hubo un Fla-Flu con puertas abiertas. Escurría gente por las paredes".

No es fácil encontrar un clásico que, de tanta importancia, esté presente en la letra de un himno. Pero cuando el compositor Lamartine Babo recibió la tarea, en 1949, de crear los himnos de los 11 clubes que disputaban aquél campeonato de Río de Janeiro, no dudó al componer el del Flamengo: entre palabras de ánimo al rubro-negro, no pudo de dejar de mencionar el derbi. Dice la letra: "El más cotizado en los Fla-Flu / es un ¡ay, Jesus!".

Durante los primeros 13 años de existencia del imponente Maracaná, Flamengo y Fluminense no llegaron a disputar siquiera una final. La primera en el Palco de las Multitudes fue en 1963, cuando un empate a cero aseguró el título carioca al Rubro-negro. ¿Cuál fue el aforo ese día? Oficialmente, pagaron entradas 177.656 aficionados, la mayor cantidad en la historia del clásico, y una de las mayores de todos los tiempos. Pero algunos estiman que, en realidad, hubo algo más de 194.000 personas...

Son muchos los nombres que hicieron historia en el derbi, desde Leônidas da Silva y Júnior, por el Flamengo, hasta Telê Santana y Rivelino, del lado del Flu. También son numerosos los casos de jugadores que brillaron a ambos lados de la vereda, aunque pocos sean tan notables como el de Renato Gaúcho. Ídolo flamenguista durante los años ‘80, protagonizó uno de los momentos más memorables del derbi en 1995, pero vistiendo la camiseta tricolor. Después de empezar perdiendo 2-0, el Fla alcanzó el empate y cuando ya celebraba el título, un centro de Aílton desde la derecha encontró a Renato para un remate preciso... ¡con el estómago! El Flu ganó 3-2 y frustró el festejo rubro-negro.
Actualmente
Si bien Fluminense tuvo un gran 2007, cuando ganó su primera Copa de Brasil, y estuvo a una tanda de penales de lograr su primera Copa Libertadores en 2008, es Flamengo quien vive un momento más sólido este año: además de consagrarse campeón de Río de Janeiro, se quedó con el primer clásico del año en abril (1-0 con gol del lateral Juan).
Con dos delanteros que disputaron la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 como sus grandes estrellas, Adriano en Flamengo y Fred en Fluminense, ambos equipos aguardan el clásico con ansiedad, y no es para menos: mientras el Tricolor del famoso Carlos Alberto Parreira aspira a mejorar su actual 11ª posición, el Rubro-negro de Cuca podría meterse en zona de Copa Libertadores con la victoria. Los puntos son importantes, claro, pero también lo es determinar quien será el dueño de aquellos 40 minutos antes de la nada...
Corinthians vs Palmeiras
Durante más de 90 años, Corinthians y Palmeiras han ido creando una historia lo bastante rica como para hacer que cualquier choque entre los dos adquiera tintes de momento decisivo. Cuando se cruzan, la ocasión se vuelve inmediatamente propicia para hacer que cualquier crisis sea olvidada, o que se ignore por completo cualquier fase positiva.
Así pues, todo ayuda a que el clásico paralice la ciudad de São Paulo, como sin duda sucederá este domingo en el Pacaembu, donde el Corinthians estrena entrenador, Tite, e intentará poner fin a una racha de siete encuentros sin conocer la victoria que lo ha desbancado del liderato del Brasileirão. El Palmeiras, por el contrario, no pierde desde hace un mes, y su técnico, el admirado Luiz Felipe Scolari, se halla muy cerca de encontrar el once ideal. En vísperas de una nueva contienda, FIFA.com cuenta un poco de la historia del clásico más tradicional de São Paulo.
Los orígenes
El equipo inglés del Corinthian Football Club difícilmente era consciente del fragmento de historia que estaba escribiendo de manera indirecta cuando realizó una gira por Brasil en 1910. Después de ganar un amistoso ante el conjunto que, por ironías del destino, se llamaba Associação Athlética das Palmeiras (y que sin embargo no guarda ninguna relación con el actual Palmeiras), el club europeo —al que los aficionados locales se referían como “los corinthians”— se granjeó el apoyo de un grupo de hinchas en São Paulo. Cinco de esos seguidores eran obreros del barrio de Bom Retiro, y el 1 de septiembre fundaron un equipo que quería seguir la estela del cuadro británico: el Sport Club Corinthians Paulista.

En 1914, cuando un grupo de representantes de la nutrida colonia italiana de São Paulo fundó el Palestra Itália —que durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942, cambiaría su nombre por Sociedade Esportiva Palmeiras—, el Corinthians celebraba su primer título paulista. Y poco después de la segunda copa del Corinthians, conquistada en 1916, los dos equipos se enfrentaron por vez primera...
Era un 6 de mayo de 1917, y el entonces campeón, que sumaba 25 partidos invicto, recibió una tarjeta de presentación imponente de manos de los neófitos: 3-0, con tres goles de Caetano, en el Estádio Palestra Itália. El primer triunfo del Corinthians no llegaría hasta la sexta cita entre ambos, el 3 de mayo de 1919. Fue la semilla idónea para despertar pasiones y dar origen a la que se convertiría en mayor rivalidad del fútbol paulista y una de las principales del país.
Algunas cifras
Corinthians y Palmeiras ya han disputado nada menos que 333 partidos entre sí desde aquella primera contienda de 1917 y, como señal del equilibrio que los caracteriza, la diferencia de victorias es mínima a favor del segundo: 120 contra 113, además de 100 empates. El Palmeiras ha marcado 489 tantos (un promedio de 1,47 por encuentro) y el Corinthians 446 (1,34).

Al Palmeiras también corresponde la mayor goleada hasta la fecha: un 8-0, el 5 de noviembre de 1933, durante el periodo en que el club registró la mayor racha de imbatibilidad del clásico, 12 partidos, entre el 4 de mayo de 1930 y el 5 de agosto de 1934. No obstante, los cuatro máximos anotadores de la historia del choque son albinegros: Cláudio Christovam de Pinho (21 dianas), Baltazar (20), Luizinho (19) y Teleco (15). El futbolista del Palmeiras que más goles ha anotado en el derbi es Heitor, con 14. Y nadie ha jugado más ediciones que el astro del conjunto albiverde Ademir da Guia: 57.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Curiosamente, el Corinthians ya tenía ocho títulos paulistas y el Palmeiras (entonces aún con el nombre de Palestra Itália) seis —esto es, ya eran dos de las formaciones más laureadas del Estado— cuando los dos protagonizaron por primera vez la final de un torneo. Fue en abril de 1937, en una serie de tres partidos para designar al vencedor del Campeonato Paulista del año anterior, después de que cada club se adjudicase una vuelta. El Palestra Itália ganó dos encuentros, y pudo celebrar su primera conquista de un trofeo ante su acérrimo rival.

El Corinthians, después de algún tiempo, se impuso en una final que, por su carácter simbólico, ocupa un lugar destacado en la historia del club y del fútbol paulista. La ciudad de São Paulo festejó durante todo el año 1954 su 400 aniversario. Ser campeón paulista justo en aquella fecha especial se convirtió en una cuestión de honor, y el destino quiso que Corinthians y Palmeiras estuviesen en posición de disputar el trofeo. Era mucho más que un título estatal: se trataba del “título del cuarto centenario”. El Corinthians acudió al compromiso del 5 de febrero de 1955 sabiendo que le valía un empate, y se adelantó a través de Luizinho. El Palmeiras, que vestía de azul, igualó por mediación de Nei, pero no conseguiría evitar las celebraciones de los albinegros, que inundaron la urbe.
Y éstos hicieron bien en disfrutar al máximo de aquel logro histórico, porque ese mismo día empezaba también el periodo más largo sin títulos en la historia de la entidad. Transcurrieron más de 22 años hasta que el Corinthians alzó el Paulistão de 1977, y durante ese tiempo una de las ocasiones en que estuvo más cerca de poner fin a su sequía se produjo el 22 de diciembre de 1974. Sus seguidores conformaban una abrumadora mayoría entre los 120.522 espectadores que abarrotaban el Morumbi, la mayor cifra de asistencia de público en la historia del clásico. Pero entonces llegó la decepción: el Palmeiras venció por 1-0 y prolongó el maleficio un año más, algo que sus escasos seguidores presentes en el estadio se ocuparon de recordar al concluir el partido, con gritos de “zum, zum, zum, son veintiún”. El trauma ocasionado por aquella derrota fue tal que Rivellino, hasta entonces ídolo de la afición del Corinthians, abandonó el club por la puerta de atrás, soportando el peso enorme de no haberlo conducido nunca a la conquista de un título.
Pero las historias de Corinthians y Palmeiras, por caminos a veces tortuosos, siempre se encuentran. Porque los albiverdes tampoco imaginaban que su título paulista de 1976 iba a suponer el inicio de otra sequía, con la que colaboró en aquella ocasión el Corinthians. Cuando la falta de éxitos empezaba a incomodar, el Palmeiras fue víctima de una de las exhibiciones más emblemáticas del periodo que pasó a ser conocido como “Democracia Corintiana”: de un equipo que se autorregulaba fuera del campo y brillaba dentro de él, con ídolos como Wladimir, Biro-Biro, Sócrates y la estrella del partido disputado en el Paulistão de 1982: el recién incorporado Casagrande, autor de tres goles en el histórico 5-1 a favor de los suyos.
Y hablando de sequías y rivalidad, el maleficio del Palmeiras también se acabó en un clásico. El equipazo que tenía una línea ofensiva formada por Edmundo, Evair, Edílson y Zinho alcanzó la final del Paulista de 1993 en una situación complicada. El Corinthians había vencido 1-0 el primero de los dos partidos, con un gol de Viola, que lo celebró imitando a un cerdo, apodo que recibe también el Palmeiras. Éste, herido en su orgullo, llegaba al Morumbi con la necesidad no sólo de ganar en los 90 minutos, sino de ratificar la victoria en la prórroga. Y eso fue exactamente lo que sucedió, y de manera holgada además: un 3-0 en el tiempo reglamentado, con tantos de Zinho, Evair y Edílson. Eso obligaba al Palmeiras a luchar por el empate en la prolongación, pero un penal transformado por Evair sentenció la redentora victoria. Sería el primero de una serie de títulos en los años siguientes, cuyo colofón fue el Brasileirão de 1994, de nuevo superando a su rival, gracias a un inconmensurable Rivaldo.
El clásico paulista, que ya había decidido bastantes torneos regionales y un Brasileirão, abrió entonces un nuevo frente: la Copa Libertadores de América. En 1999, esta competición ya llevaba muchos años siendo un objetivo de los dos rivales, sobre todo después de que los otros dos grandes del Estado, São Paulo y Santos, se hicieran con dos títulos cada uno. Y la suerte decidió que Corinthians y Palmeiras se enfrentasen en cuartos de final de aquella edición. Tras una victoria por 2-0 para cada uno, el puesto en semifinales tuvo que dirimirse en los penales: venció el Palmeiras, abriendo así el camino hacia un titulo inédito, que conquistó ante el America de Cali. Y peor aún: al año siguiente, en semifinales, ambos volvieron a encontrarse. Una vez más, hubo que ir a los lanzamientos desde los once metros, y uno de los mayores ídolos de la afición del Palmeiras, el guardameta Marcos, se consagró definitivamente al detener el último tiro del asto rival Marcelinho Carioca.
Actualmente
Este clásico siempre coquetea con la historia, y la edición del domingo presenta varias características que pueden convertirlo en especial. En primer lugar, por supuesto, la inyección de moral que proporcionaría al vencedor: el Corinthians tiene la oportunidad de enderezar el rumbo, después de pasar buena parte del Brasileirão como líder y ser ahora mismo 3º, mientras que el Palmeiras acude avalado por los buenos resultados tanto en el torneo nacional como en la Copa Sudamericana.

Además, está el factor Ronaldo. Tras una larga ausencia, el número 9 del Corinthians regresó al equipo en la última jornada, ante el Guarani, y es ahora la mayor esperanza de su afición para las ocho fechas restantes. Empezando, cómo no, por el mismo clásico que presenció el primer gol del artillero con los colores albinegros, en 2009, un partido en apariencia poco importante en Presidente Prudente. De este modo, la expectación es máxima. Cuando menos se aguarda, un Palmeiras-Corinthians puede pasar a la historia.

Gremio vs Internacional
Los seguidores de Grêmio e Internacional rara vez se ponen de acuerdo. Se señala al ex campeón Renato Gaúcho como jugador más grande de la historia del fútbol de Porto Alegre; éste declara categóricamente que ese honor corresponde a Falcão. Un hincha cree que la cantera de la que han surgido en los últimos años Ronaldinho, Anderson, Lucas, Carlos Eduardo y Douglas Costa no tiene parangón en la región; otro se opone con vehemencia, mencionando revelaciones como Daniel Carvalho, Rafael Sóbis, Nilmar, Alexandre Pato y Taison. Los Gremistas sostienen que la destacada combinación de azul, negro y blanco de su camiseta hace que sea más hermosa; los Colorados prefieren su rojo clásico.
Sin embargo, hay una cosa en la que ambas aficiones coinciden: el Gre-Nal es el duelo de rivalidad más importante de Brasil. A diferencia de los Estados de São Paulo y Río de Janeiro, que cuentan con cuatro grandes clubes cada uno, este clásico divide por completo a Río Grande do Sul. Y también cumplirá los cien años el sábado.
Los orígenes
Cuando Henrique, José y Luiz Poppe, entusiastas del deporte rey, se mudaron de São Paulo a Porto Alegre a principios del siglo XX, descubrieron que los equipos que allí había estaban integrados exclusivamente por descendientes de alemanes. Así pues, los hermanos fundaron en abril de 1909 el Internacional, y como era de esperar retaron al Grêmio para que se enfrentase a ellos en el partido de su estreno.

O Tricolor aceptó, con la condición de poder alinear un once compuesto por reservas, que fue rechazada. El Inter lo lamentaría, ya que el 18 de julio, ante un numeroso y apasionado público, de unas 2.000 personas, el delantero alemán del Grêmio Edgar Booth contribuyó con cinco goles al triunfo por 10-0 de los suyos, que sigue siendo a día de hoy el mayor tanteo de la historia del clásico gaúcho.
El Grêmio ganó los seis primeros Gre-Nais, antes de que el Internacional pusiese fin a esta racha mediante una victoria por 4-1 lograda en 1915. Kluwe, el primer ídolo de la Nação Vermelha, no participó en aquel encuentro, y en la temporada siguiente, a la temprana edad de 26 años, colgó las botas con un profundo pesar: el de no haber cumplido su promesa de estar entre los vencedores del choque. No obstante, el Inter, lastrado por las lesiones, ofreció al centrocampista la oportunidad de regresar para medirse con O Imortal en 1919. Haciendo caso omiso de las recomendaciones de los médicos, aceptó, y fue la estrella de la contienda, viendo puerta en el 2-0 definitivo. "Me irritaba no haberle ganado al Grêmio. Ahora puedo retirarme sintiéndome realizado", diría posteriormente Kluwe.
Algunas cifras
El Gre-Nal se ha disputado en 376 ocasiones, 141 de las cuales se decantaron del lado del Internacional, por 118 del Grêmio. Carlitos posee el mejor registro de partidos y goles del clásico, 40 dianas en 63 encuentros en las filas de O Colorado entre 1938 y 1951.

El Grêmio cuenta en su palmarés con una Copa Toyota, dos Copas Libertadores, dos títulos del Brasileirão y cuatro Copas do Brasil. El Internacional ha alzado una vez la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, se ha proclamado tres veces campeón del Brasileirão y también ha ganado una Copa do Brasil. El conjunto de Beira-Rio se hizo 39 veces con el oro estatal, cuatro más que sus adversarios del Olímpico, quienes conquistaron 26 campeonatos de la ciudad, un torneo ya extinto, por 24 de su acérrimo rival. El Grêmio encabeza la clasificación de clubes brasileños de la CBF, mientras que el Internacional ocupa el octavo puesto.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Tesourinha, Villalba y Carlitos catapultaron al Internacional a su victoria más amplia en el Gre-Nal, un 7-0, en septiembre de 1948. Seis años después, ese mismo mes, todo indicaba que el Grêmio iba a llevarse el encuentro en su nuevo Estádio Olímpico. Pero Larry, autor de dos goles en su debut con el Inter, tan sólo dos meses antes, siendo la inspiración del triunfo por 3-1 de O Tricolor, se negó a seguir el guión y vio puerta cuatro veces. Su equipo se impuso 6-2.

La final del Campeonato Gaúcho de 1977 es inolvidable por dos motivos: el solitario tanto firmado por André Catimba en el minuto 87, que impidió al Internacional extender su récord de ocho títulos estatales consecutivos, y la extraña celebración que le siguió. El delantero intentó dar una voltereta, pero tuvo una mala caída y se lesionó en la cadera. "Me dolió mucho, aunque valió la pena marcar el gol de la victoria en el Gre-Nal", recordaría más adelante.
Cuando ambos equipos se cruzaron en febrero de 1989, había en juego una plaza en la final del Campeonato Brasileiro y en la Copa Libertadores. Alrededor de 80.000 espectadores abarrotaron el Beira-Rio para asistir al Gre-Nal do Século (Gre-Nal del siglo), y al descanso la mayoría de ellos estaban desolados, ya que el Internacional perdía 0-1 y se había quedado sin Casemiro, expulsado. Pero Nilson se erigió en héroe de los suyos al regreso de los vestuarios, y a pesar de jugar los primeros 45 minutos con una lesión que se agravó, marcó dos goles que supusieron el 2-1 definitivo para los locales, con la consiguiente recompensa.
Diez años más tarde el protagonista fue otro jugador vestido de azul, blanco y negro: Ronaldinho, que brilló intensamente. Desesperado ante la visión del genial muchacho de 19 años causando estragos, el entrenador del Internacional, Paulo Autuori, encomendó su marcaje al más indómito de sus hombres, Dunga, capitán de la selección campeona de la Copa Mundial de la FIFA. Pese a todo, Ronaldinho humilló al veterano centrocampista mediante un despliegue de trucos, como el pasmoso "elástico", y anotó un sensacional y solitario gol que dio el triunfo al Grêmio.
Actualmente
El Internacional ha ganado el clásico diez veces desde 2004, y el Grêmio únicamente tres. Durante este período, los dos clubes se han cruzado en una final del Campeonato Gaúcho -el primer título que se decidía en un Gre-Nal en siete años-, la de 2006, cuando un tanto del empate obra de Pedro Júnior en el minuto 78 otorgó el oro a los inquilinos del Olímpico, merced al valor doble de los goles a domicilio. No obstante, el Inter se desquitó valiéndose de esa misma regla para eliminar al Grêmio de la Copa Sudamericana del año pasado, que terminó adjudicándose


Atletico Mg vs Cruzeiro
El Atlético-MG llegó al clásico disputado el sábado como el único equipo de la Seria A del Brasileirao que, en 2007, no había festejado una victoria. Sin embargo, ante el Cruzeiro, líder del Campeonato Mineiro, se recuperó de la desventaja inicial para cortar esa racha al vencerlo por 3-1. Este resultado equilibró el historial entre ambos en el Estadio Mineirao, inaugurado en 1965.
El defensor Gladstone había puesto en ventaja al Cruzeiro a los 13', pero con goles de Coelho y Danilinho, Atlético logró dar vuelta el marcador antes de la finalización del primer tiempo. Cuando se jugaban 15' del complemento, a través de una gran jugada individual, Galo Marcinho anotó ante su ex club el decisivo tercer tanto. "Jugamos muy bien y merecimos esta victoria", aseguró Marcinho luego del 3-1. Y agregó: "Deberíamos haber definido el encuentro en la primera etapa pero erramos muchos goles, pero la tarde ha terminado muy bien para nosotros".
A pesar del traspié, los Azules se mantienen como único líder del Campeonato Mineirao, que integran 12 equipos. Los blanquinegros , con la victoria, salieron del fondo de tabla para escalar hasta la décima posición, pero a sólo tres puntos de su vencido.

Presión

El derbi de Belo Horizonte se ha cobrado el puesto de bastantes entrenadores a lo largo de los años; entre ellos, los actuales técnicos de sus contendientes, Levir Culpi y Paulo Autuori. El primero fue cesado como entrenador del Raposa en 1999, tras la eliminación del equipo a manos del Atlético en los cuartos de final del campeonato brasileño. Al año siguiente, Autuori corrió exactamente la misma suerte: fue despedido del Cruzeiro después de que el equipo cayera derrotado por 4-2 ante su eterno rival en el Campeonato Mineiro.

Ricardinho, que acaba de regresar al conjunto azul después de cinco temporadas en Japón, tiene este sábado la oportunidad de participar en su 29º derbi de Belo Horizonte. "Para mí, es un partido diferente. Es especial, incluso como derbi. Siempre me ha ilusionado muchísimo jugar este partido", ha declarado este jugador que el sábado intentará mejorar su registro de 11 victorias, 9 empates y 8 derrotas en el clásico.
Por otro lado, varios jugadores disputarán su primer derbi, entre otros: Coelho, Bilu y Galvao del Atlético; y Fellype Gabriel, Marcinho y Rómulo del Cruzeiro.
Estalla la rivalidad
Durante la primera mitad del siglo XX, el derbi más importante de Minas Gerais era el choque entre el Atlético y el América. Precisamente el Atlético había sido el campeón de la primera edición de la competición del estado en 1915, aunque el América conquistó diez coronas del Campeonato Mineiro consecutivas entre 1916 y 1925. El Cruzeiro, llamado por entonces Palestra Italia, en el que destacaba la presencia de los legendarios hermanos Fantoni, alcanzó en 1929 el primero de sus tres títulos estatales seguidos. Pero fue a mediados de la década de 1950 cuando su rivalidad con el Atlético se convirtió en la más sonada de la región.

Esta enemistad se exacerbó por el hecho de que ambos conjuntos se vieron obligados a compartir el trofeo en 1956 y estalló con estruendo nueve años después, coincidiendo con la inauguración del grandioso estadio Governador Magalhaes Pinto, más conocido en todo el mundo por el nombre de estadio Mineirao.

El recinto se inauguró el día 5 de septiembre de 1965 con un partido entre una selección de Minas Gerais y el coloso argentino River Plate. Incluso aquel día, las hinchadas del Atlético y del Cruzeiro vitoreaban cada una por su lado a los jugadores de sus respectivos clubes para que marcaran el primer gol del nuevo tempo futbolístico de Belo Horizonte. La distinción recayó en Bugle, un jugador del Atlético. Su gol en el minuto 47 otorgó la victoria (1-0) a los anfitriones.

Dominio azul
El inicio de la llamada "Era del Mineirao" coincidió con el surgimiento de un periodo de hegemonía azul. El Cruzeiro, con un atractivo equipo que derrochaba talento, en el que figuraban Raúl, Piazza, Dirceu Lopes, Natal y Tostao, arrasó en la competición estatal y alzó cinco títulos consecutivos a partir de 1965, con el Atlético como subcampeón en todas las ocasiones. La tercera de esas derrotas en la final fue especialmente difícil de digerir para el Gallo. El Atlético-MG había arañado un insólito empate a 0-0 con la Raposa y otro empate a 3-3 con los defensores del título en el segundo encuentro de la campaña. Sin embargo, la desigual final se saldó con victoria global de 6-1 para el Cruzeiro. "No sienta muy bien perder una final, pero perder a manos de tu rival más encarnizado duele muchísimo", admitió después del encuentro el entonces entrenador del Gallo, el paraguayo Fleitas Solich.

El Gallo contraataca
A mediados de la década de 1970, el Atlético Minerio había reunido a un grupo de jugadores admirables. Durante los años siguientes, futbolistas como Joao Leite, Luizinho, Toninho Cerezo, Paulo Isidoro, Nelinho, Eder y, en especial, el inimitable Reinaldo iban a convertirlo en uno de los equipos más reverenciados de Brasil. Durante aquel periodo, el Gallo superó a sus rivales con regularidad pasmosa en las confrontaciones directas y ganó 11 Campeonatos Mineiros en 14 temporadas.

En las dos últimas ediciones de la competición estatal, el Atlético ha caído en semifinales ante el Cruzeiro, que se impuso al Ipatinga para ceñirse su 34ª corona del Mineiro en 2006. El Atlético no ha añadido ningún trofeo a sus vitrinas desde el año 2000 y, ahora que a su archirival le falta poco para igualar su récord de 38 títulos del campeonato, estará ansioso por derrotar este sábado a los hombres de Paulo Autuori.
Para los aficionados neutrales, sería estupendo revivir la emoción y el festival de goles que ambos equipos ofrecieron en aquel mítico partido de 2004, que se adjudicó el Atlético Mineiro con una victoria por 5-3.

Flamengo   vs    Vasco da Gama
Dentro de las dilatadas fronteras de Brasil conviven más de 190 millones de personas y casi 800 clubes de fútbol profesionales. Asombrosamente, más del 25 por ciento de esos habitantes, cuya genética al parecer los destina a una vida de pasión por el deporte, son fieles de tan sólo dos equipos: el Flamengo y el Vasco da Gama. Si bien su rivalidad, aunque intensa, estuvo durante mucho tiempo subordinada a la que el Flamengo mantenía con el Fluminense, O Clássico dos Milhões (El Clásico de los Millones), últimamente ha adquirido el rango de partido supremo de Río de Janeiro.

El volumen de seguidores no es la única razón que explica la explosión de popularidad que el enfrentamiento ha desencadenado desde principios de los años 70. El Flamengo y el Vasco sólo habían combatido en dos pugnas por el título antes de ese periodo, pero desde entonces han luchado en 16. Los duelos personales entre Zico y Roberto Dinamite —los dos grandes astros que hicieron época y brillaron respectivamente en ambos clubes— se convirtieron en asuntos de interés nacional. El derbi empezó a seducir a multitudes de hasta 175.000 personas. Ilustres del fútbol patrio, como Tita, Bebeto, Romario y Edmundo desataron la controversia al lucir las dos camisetas, la rubro-negra y la cruzmaltina. Y a lo largo de los últimos 40 años, los dos equipos han crecido hasta metamorfosearse en colosos de Brasil.

Los orígenes
El Flamengo y el Vasco compitieron en las regatas mucho antes de hacerlo con el balón sobre el césped. Pero el ascenso del Vasco al Campeonato Carioca en 1922 dio lugar a su primer enfrentamiento mutuo sobre el rectángulo verde. Aquella lid acaeció en el mes de abril siguiente, con dos goles de Cecy que ayudaron a O Gigante da Colina (el Vasco) a ganar por 3-1 de camino al título de Río en su primer año en la máxima categoría del estado.

La rivalidad se recrudeció en los años 30. La animosidad del Flamengo hacia los hombres de Sao Januario se intensificó por causa de dos derrotas particularmente dolorosas: una paliza de 7-0 inspirada por Russinha en 1931, que sigue siendo el descalabro más abultado en la historia del Clásico de los Millones; y un 2-0 siete años después en la inauguración de su estadio Gávea. Entretanto, el Vasco se enfadó porque su vecino se agenció los servicios de un buen puñado de sus ídolos, entre los que destacaban Leonidas da Silva y Domingos da Guia. Así empezó a fermentar un caldo de animadversión que no dejaría de hervir durante décadas.
Algunas cifras
Aunque existen informes contradictorios sobre el balance exacto de enfrentamientos entre ambos combinados, el consenso dice que el Flamengo tiene en su haber más victorias que su rival en el derbi. El Vasco, sin embargo, ostenta el récord de imbatibilidad y de número de triunfos consecutivos: 23 partidos entre 1945 y 1951, y diez encuentros entre 1947 y 1949.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Por más que el Flamengo afrontara el encuentro decisivo del Campeonato Carioca de 1944 con el afán de encadenar su tercer título consecutivo, los pronósticos se inclinaban del lado contrario. El Vasco da Gama estaba cultivando ya el equipo irresistible que muy pronto se proclamaría primer campeón de Sudamérica —en el Campeonato Sudamericano de Campeones— mientras que luminarias como Domingos da Guia, Leonidas da Silva y Peracio habían dejado recientemente la sede de Gávea. Por si fuera poco, las lesiones se estaban cebando con el Fla, hasta tal punto que el entrenador Flavio Costa persuadió a un retirado y reticente Agustín Valido de que regresara a la competición. Al cabo de 86 minutos de juego y con cero goles en el marcador, el argentino desmintió su edad y desafió los 39 grados de temperatura ambiente para cabecear a la red el gol del triunfo flamenguista, en el canto del cisne definitivo de su carrera profesional.

Cuando el Flamengo se adelantó por 2-0 en la tanda de penales de la final del Trofeo Guanabara en 1976, los seguidores del Vasco se dieron cuenta de que necesitaban un pequeño milagro para arrebatar la copa a su ahora ilustre adversario, sobre todo cuando comprobaron que el siguiente en chutar era Zico, "el rey de los penales" según su entrenador Carlos Froner. Aunque O Galinho se hiciera luego famoso por su costoso fallo en el encuentro de cuartos de final contra Francia en la Copa Mundial de la FIFA México 1986, hay que recordar que a la sazón tenía un registro casi inmaculado desde los 11 metros. Pero el arquero de los Cruzmaltinos, Mazzaropi, se lanzó a su derecha y atajó el disparo del número 10. Roberto Dinamite hizo el 4-4 y, después de que Geraldo fallara el segundo penal seguido del Flamengo, Luis Carlos sentenció y dio la corona a los suyos. De aquel episodio data el otro sobrenombre del Vasco, O Time da Virada (El Equipo de la Remontada).

Si ver a los vascaínos conmemorar triunfos consecutivos por 1-0 en las finales del Carioca de 1987 y 1988 ya fue lo bastante irritante para sus antagonistas, los flamenguistas tuvieron que aguantar además la indigestión de ver aparecer a uno de sus ex jugadores en el papel de verdugo en ambos escenarios. En el primero, Tita, un destacado miembro de O Mengão durante sus idílicos tiempos a principios de los ochenta, asestó para su nuevo equipo el único gol del encuentro. Al año siguiente, Cocada, suplente del Vasco previamente despedido por el Flamengo, decidió la contienda con un espléndido y extrañísimo gol en los estertores del choque. La desaforada celebración del lateral derecho provocó una trifulca en el campo que trajo como resultado la expulsión de Romario, Alcindo y Renato Gaucho.
Acaso el derbi más memorable del Vasco fue el disputado en el Campeonato Brasileño de 1997, cuando una majestuosa actuación de Edmundo, autor de una tripleta, allanó el camino del triunfo por 4-1 y valió un puesto en la final de la competición, que su club acabaría ganando. En cambio los flamenguistas saborearán hasta la eternidad el Clásico de los Millones de 2001. Su equipo había vencido al Vasco en las dos finales anteriores del Campeonato Carioca, pero necesitaba ganar el encuentro de vuelta de la final de ese año por dos goles de diferencia para proclamarse tricampeón. Los Rubronegros cobraron ventaja por 2-1 en el minuto 53, gracias al segundo gol de Edilson, pero dependieron de los increíbles reflejos de Julio César para mantener el marcador ahí hasta que, a dos minutos del final, el árbitro pitó un golpe franco a su favor. El serbio Dejan Petkovic asumió la responsabilidad del lanzamiento y, mediante un exquisito chut con efecto, encontró la escuadra de la portería de Helton y encendió la incontenible alegría de sus compañeros y la extraordinaria emoción de su entrenador, Mario Zagallo.
Actualmente
El Flamengo ha dado buena cuenta del Vasco en los últimos años, con seis victorias y tan sólo una derrota en su haber en sus diez últimos compromisos. Es más, O Mengão ha ganado sus cinco últimas finales contra O Vascão, incluida la final de la Copa de Brasil 2006, con la que selló su pase a la Copa Libertadores
Botafogo   vs   Fluminense
En 1864, Charles Miller regresó a Brasil tras pasar algún tiempo en Inglaterra. Con él traía dos balones de fútbol, un reglamento del juego y el anhelo de divulgar su recién estrenada afición por todo el país. Al hacerlo, desató una obsesión nacional. Así, mientras la popularidad del futebol se disparaba, los derbis se convirtieron rápidamente en ocasiones especiales en las que los aficionados locales se reunían para compartir las emociones únicas que proporciona la rivalidad deportiva.

Lee el informe del partido disputado el domingo

Como jugador del Clube Atlético São Paulo, Miller participó en algunos de los primeros clásicos del país. Pero es en Río de Janeiro donde se celebra el derbi con más solera de Brasil. El primer choque entre el Botafogo y el Fluminense se disputó hace casi 101 años y desde entonces se ha repetido en más de 300 ocasiones. Estos días, ambos equipos se preparan para reavivar la antigua rivalidad en el Clássico Vovô (el abuelo de todos los derbis) que tendrá lugar el domingo.
Disputa por el título
El Botafogo y el Fluminense se vieron las caras por primera vez en octubre de 1905, en un partido amistoso en el que éste último se hizo con la victoria por 6-0. Pero su primer encuentro oficial se celebró el 13 de mayo de 1906, y también se saldó con un nuevo triunfo del Fluminense, esta vez por 8-0. Sin embargo, a comienzos de la siguiente temporada del Campeonato Carioca, el Fogão ya se había convertido en un equipo a tener en cuenta.

En medio de una gran polémica, suscitada por el calendario de partidos, ambos clubes terminaron la temporada igualados a puntos. Se sugirió entonces que se disputara un encuentro para decidir al ganador, pero la idea no cuajó. El Fluminense se autoproclamó campeón basándose en la diferencia de goles y en un registro ligeramente superior en los enfrentamientos entre los dos equipos, mientras el Botafogo mantenía que el título era suyo. Al final, la pugna no se dirimió hasta 1996, año en que el organismo rector del estado en materia futbolística los declaró vencedores ex aequo.
  Figuras del partido
El primer jugador destacado del Clássico Vovô fue un inglés llamado Henry Welfare, que había dejado su Liverpool natal en 1913 para trabajar como profesor de geografía y matemáticas en Río de Janeiro. Sin embargo, el "Tanque Inglés", sobrenombre con el que era conocido, terminó impartiendo clases magistrales de fútbol a los adversarios de su equipo, el Fluminense.

Durante años, Welfare fue el azote del Botafogo. En 1918, su mejor año, marcó de un potente cabezazo el gol que, contra todo pronóstico, dio al Tricolor la victoria por 2-1 frente a su rival acérrimo. Un triunfo que resultó crucial para que su equipo pudiera retener ese año el título del estado. En 1924, y como no podía ser de otra manera, Welfare colgó las botas tras anotar un tanto decisivo en otro partido frente al Fogão.
Décadas más tarde, en 1957, el Fluminense llevaba una racha de once victorias consecutivas frente al Botafogo. Era el último encuentro de la temporada del Campeonato Carioca y al Tricolor le bastaba un empate para hacerse con el título. Sin embargo, se topó con los inconmensurables blanquinegros Garrincha y Paulinho Valentim. El legendario extremo brasileño realizó una actuación impecable, mientras que su compañero anotó cinco tantos que contribuyeron al triunfo de su equipo por 6-2.
No obstante, en lo que respecta a goles marcados en el derbi, la cuenta de Paulinho Valentim se ve superada por la de Heleno, que anotó 16 tantos para el Botafogo en la década de 1940. El máximo goleador del Fluminense en los partidos del clásico sigue siendo Waldo, que se adjudicó otras 16 dianas entre 1954 y 1961.
Todo en juego
Tras el triunfo del Flamengo en la Copa Guanabara, la primera parte del campeonato estatal de Río de Janeiro, tanto el Botafogo como el Fluminense están obligados a ganar la Copa Río, actualmente en juego, si quieren lograr una plaza en la final del Campeonato Carioca. Ambos equipos comenzaron con buen pie el pasado fin de semana y afrontarán el encuentro del domingo con la moral alta. El Botafogo vapuleó al Friburguense (7-0) y se colocó en cabeza del Grupo A. Mientras que el Fluminense derrotó al Cabofriense por 3-1, con lo que mantiene intactas sus aspiraciones al título.

Alex Dias marcó dos tantos en la victoria del Fluzão, con lo que eleva su cuenta personal a seis dianas en ocho partidos en la presente temporada. Para la segunda ronda podría contar con la inestimable ayuda en ataque del ex vencedor de la Liga de Campeones de la UEFA, Carlos Alberto. Del mismo modo, el Botafogo espera que el veterano delantero Dodô esté completamente recuperado de su lesión para el derbi. De todas formas, con jugadores de la talla de Joílson, Zé Roberto y Lucio Flavio en plena forma no hay duda de que el Fogão parte, a priori, como favorito.
Aunque el Fluminense posee un mejor registro en los partidos entre ambos clubes, su rival ha logrado más victorias en Maracaná, el estadio donde se celebrará el encuentro del domingo. En los últimos tiempos, los enfrentamientos del clásico han resultado muy reñidos. De hecho, cuatro de los cinco choques disputados en 2006 terminaron en empate, antes de que Zé Roberto completara su doblete en los compases finales del último encuentro y arrebatara a O Glorioso la victoria por 2-1.
Es mucho lo que está en juego: los puntos para lograr una cita con el Flamengo en la final del Campeonato Carioca y el orgullo de la afición. Dos buenas razones que sin duda añadirán emoción a la próxima edición del derbi más veterano de Brasil
CLÁSICOS BRASILEROS


Clasicos hasta 2004

Bahia Vitoria – 163 victorias de Bahia , 116 empates y 113 victorias del Vitoria . Mayor goleada  Bahia 10 a 1 en 1939

Goias- Vila Nova , 126 victorias de Goias, 65 empates y 60 victorias de Vila Nova

Atletico Mg- Cruzeiro – 172 victorias del Atletico, 122 empates y 141 victorias del Cruzeiro

Coritiba- Parana – 124 victorias de Coritiba, 93 empates y 99 victorias del Atletico

Sport – Santa Cruz – 213 victorias de Sport, 141 empates y 151 victorias de Santa Cruz

Fluminense – Flamengo         

Victorias : 109    127

Empates 111

Flamengo – Vasco

Victorias : 121      112

Empates 86

Flamengo – Botafogo

Victorias 106     100

Empates : 95

Fluminense – Botafogo

Victorias : 112    99

Empates : 89

Vasco- Fluminense

Victorias : 111  101

Emptaes : 83

Vasco – Botafogo

Victorias : 133 75

Emptaes : 86

Gremio – Inter

335 Partidos, 131 victorias de Inter, 115 victorias de Gremio y 109 empates

Guarani – Ponte Preta

63 Victorias de Guarani, 57 empates y 55 victorias de Ponte Preta

Corinthians x San Paulo

Victorias  105    81

Emptaes : 85

Corinthians x Santos

Victorias : 113     88

Emptes : 80

Palmeiras x Corinthians

Victorias : 116    110

Empates: 98

Palmeiras x Santos

Victorias 116  83

Empates : 71

San Paulo x Corinthians

Victorias: 116    110

Empates : 98

San Paulo x Santos

Victorias 116    83

Empates : 71


Boca Juniors  vs   River Plate


Cada duelo entre Boca Juniors y River Plate es más que un derbi. De hecho, el partido ha adquirido el estatus de Superclásico. Hasta un diario británico lo calificó tiempo atrás como uno de los cincuenta eventos deportivos dignos de ser vistos antes de pasar a una mejor vida...
El próximo domingo, la Bombonera de Buenos Aires volverá a latir con este duelo entre los equipos más ganadores del fútbol argentino, que acaparará una vez más la atención de todo el planeta fútbol.
Los orígenes
La rivalidad tiene un origen claro: el barrio. River Plate nació en La Boca, en las afueras de la Capital Federal, el 25 de mayo de 1901, como fusión de dos instituciones que practicaban el deporte rey. Boca Juniors vio la luz allí también pero cuatro años después, el 3 de abril de 1905, producto del deseo de un grupo de inmigrantes de crear su propio club del fútbol.
Para algunos, su primer enfrentamiento fue el 2 de agosto de 1908 en la cancha que tenía Boca en la dársena Sur, y lo ganó el local 2-0. Sin embargo, la versión más fidedigna afirma que se jugó el 24 de agosto de 1913 en cancha de Racing, con victoria de River por 2-1.
Lo real es que empezaron a diferenciarse rápidamente. En lo deportivo, el poderío económico le permitió a River dominar el comienzo de la era profesional y recibir el apodo de Millonarios. En lo social, los boquenses estaban cada vez más arraigados en La Boca, al contrario de los riverplanteses, que iban de un lugar a otro sin afianzarse en ninguno.
Para cuando River se mudó al más aristocrático barrio de Núñez, la semilla del superclásico ya había germinado...
Algunas cifras
Al día de hoy jugaron entre sí 183 veces, con 67 victorias Xeneizes (253 goles), 61 Millonarias (242)  y 55 empates. Por Copa Libertadores, Boca ganó 10 contra ocho de River sobre 22 partidos. Solo en el amateurismo el historial le sonríe al Millo, con cinco triunfos y tres derrotas en 13 juegos.
El máximo artillero es Ángel Labruna de River con 16 goles, mientras que ese honor en Boca le corresponde a Paulo Valentín con 10. El que más jugó es Reinaldo Merlo: 42 vistiendo la banda roja. Con la azul y oro, Silvio Marzolini disputó 37.
Un par de curiosidades. Hugo Gatti jugó en total 38 clásicos, nueve defendiendo el arco de River y el resto como arquero de Boca, donde terminó siendo idolatrado. Norberto Menéndez, por su parte, ganó tres títulos con el Millonario en la década del '50 y luego otros tres con los Xeneizes en la del '60.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
El primer enfrentamiento del profesionalismo fue el 19 de septiembre de 1931 y terminó en escándalo: River abandonó luego de que el árbitro le expulsara tres jugadores por protestar el empate rival, que luego ganaría los puntos. El Millo debió esperar hasta 1933 festejar por primera vez pero valió la pena: se impuso 3-1 y Boca perdió el torneo a manos de San Lorenzo.
La máxima goleada de River llegó por cortesía de aquel gran equipo apodado La Máquina, que con goles de José Moreno, Labruna, Adolfo Pedernera y Aristóbulo Deambrossi (2) se impuso 5-1 en 1941. Boca le devolvió la gentileza con el mismo resultado en 1959 y 1982, esta último en el Monumental y con Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca entre los goleadores, dos que tiempo después cruzarían de vereda.
Tanto River como Boca dieron vueltas olímpicas en la cancha del otro. Boca lo hizo en 1969, al empatar 2-2 en la última fecha del Metropolitano, a la que River llegaba con posibilidades de quitarle el título. El Millo se desquitó en 1986, cuando jugó en la Bombonera ya siendo campeón y celebró antes partido. Ese clásico se recuerda como el de la pelota naranja, que debió usarse por a la cantidad de papeles que habían tirado las hinchadas. River venció 2-0 con goles de Norberto Alonso.
A pesar de tantos partidos decisivos, River y Boca disputaron una sola final, la del Torneo Nacional de 1976, que ganó Boca 1-0 con de Rubén Suñé, quien sorprendió en un tiro libre a Ubaldo Fillol.
En clásicos por Copa Libertadores, Boca tiene gratos recuerdos. En 2000, tras perder el encuentro de ida por los cuartos de final, el Xeneize avanzó luego de golear en la revancha a River camino al título (3-0). Martín Palermo, que venía de una lesión, anotó el tercero. En 2004, en el duelo de vuelta por las semifinales que se jugó sin hinchas visitantes en el Monumental, el Millo se impuso agónicamente por 2-1, pero Boca se clasificó finalista en los penales. En el medio, el River de Ramón Díaz cortó una racha de ocho años sin ganar de visitante con un inolvidable 3-0 en 2002.
Diego Maradona, quien eligió un superclásico para ponerle fin a su carrera en 1997, lo definió a su manera. "Yo jugué un Barcelona - Real Madrid, que es muy importante porque tiene dos ciudades enormes detrás, pero Boca - River es distinto. ¡Es como dormir con Julia Roberts!".
Actualmente
Los archirivales viven desde hace tiempo momentos opuestos: mientras Boca alterna éxitos nacionales con internacionales, River apenas ha ganado dos de los últimos diez campeonatos locales, sin alegrías fuera de su país En el actual Torneo Clausura, el Millo tiene cuatro puntos más que el Xeneize, pero los dos se han mostrado irregulares. ¿Podrá Boca ganar su tercer clásico al hilo o será River quien festeje en la Bombonera por primera vez desde 2004?


Independiente vs Racing Club
El clásico entre Independiente y Racing, ambos clubes del barrio de Avellaneda, es el segundo más importante del país. Ambos estadios, “La Doble Visera” que está en reconstrucción de Independiente, y “El Cilindro” de Racing, están separados nada más que por 400 metros.El fútbol argentino ha tenido dos épocas importantes. Primero, en el amateurismo, Independiente ganó el primer clásico entre ambos; mientras que en el profesionalismo, Racing superó a los rojos en su primer clásico.Este clásico sólo se ha dejado de jugar en dos temporadas. En la de 1910/1911 no se llevó a cabo debido a que Independiente aún pertenecía a la segunda división del fútbol argentino, mientras que en la temporada 84/85 no se llevó a cabo debido a que Racing cayó a la segunda categoría.
Jugaron 174 partidos:
Independiente ganó 66 con 278 / Empataron 62 / Racing ganó 46 con 234 goles.
En la liga profesional del fútbol argentino, Independiente ha ganado 14 títulos, mientras que Racing ha triunfado 7 veces. Mientras que en Copa Libertadores, Independiente ha ganado 7 campeonatos y Racing sólo 1.




Por la 10ª jornada del Torneo Apertura, el Club Atlético Independiente recibe a Racing Club en la 176ª edición del derbi de Avellaneda, un duelo tan rico en historia que, más allá de las estadísticas actuales, casi se transforma en el primer superclásico del profesionalismo en Argentina.
Los orígenes
Racing Club nació gracias a un grupo de trabajadores que vivían en Barracas Sud, zona conocida hoy como Avellaneda, quienes se juntaron para fusionar dos clubes de la zona, Foot Ball Club Barracas y Colorados Unidos. Fue el 25 de marzo de 1903 y la elección del nombre se debió al título de una revista de… ¡automovilismo!
El Club Atlético Independiente, en cambio, comenzó a ver la luz en 1904, ya que un puñado de empleados de una gran tienda inglesa situada en pleno centro de Buenos Aires, frustrados por no poder jugar en el equipo de la empresa, decidieron “independizarse”. Paradójicamente, su fecha de fundación oficial es exactamente dos años después de la de Racing, el 25 de marzo pero de 1905.
La semilla de la rivalidad se plantó en 1907, al mudarse Independiente a un predio en Barracas Sud, y comenzó a germinar el 9 de junio del mismo año, cuando por el torneo de tercera división de la Asociación Argentina, el “recién llegado” derrotó a Racing por 3-2 con un gol sobre la hora de Rosendo Degiorgi, uno de los fundadores del club.
Algunas cifras
El historial es dominado cómodamente por Independiente, que sobre 175 partidos oficiales acumula 67 victorias (279 goles a favor) contra 46 de Racing (234).
Un indicador de dicha paternidad es que los tres máximos goleadores del clásico pertenecen a Independiente, y son el paraguayo Arsenio Erico (19 tantos), Vicente de la Mata (10) y el inolvidable Ricardo Bochini (9). Para Racing, el artillero más fructífero es Llamil Simes (8), seguido de algunos ídolos académicos como Omar Corbatta (7) o Juan Carlos Cárdenas y Juan José Pizzuti (6 cada uno).
Los Diablos Rojos, además, sacan pecho por su mayor cantidad de títulos, y razón no les falta, ya que superan a su rival tanto en lauros nacionales (14 contra 7) como internacionalmente (15 frente a 3). Los dos, sin embargo, tienen bien ganado su lugar entre los cinco grandes de Argentina.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Racing e Independiente estuvieron a punto pasar a la historia como el primer gran clásico de Argentina, ya que debían enfrentarse por la primera fecha en el inicio del profesionalismo el 31 de mayo de 1931. Sin embargo, el partido se postergó por pedido de Racing y terminó jugándose ya finalizado el torneo, imponiéndose la Academia 7-4. Ese es, hasta hoy, el encuentro con mayor cantidad de goles.
Los racinguistas dominaron aquella década, pero en 1940 Independiente abrió la siguiente con un 7-0 que permanece como la máxima goleada entre ambos. El Rojo sumó otra amplia victoria en 1945, imponiéndose 5-1 en el primer derbi jugado afuera de Avellaneda. Racing pagó parte de esa deuda en 1949, al imponerse 5-2 como visitante, primera y última vez que hizo esa cantidad de goles en Alsina y Cordero.
El crecimiento del encono quedó probado en los años 60. En noviembre de 1961, el clásico estuvo suspendido media hora debido a una batalla campal que terminó con cuatro tarjetas rojas por bando, récord de expulsiones jamás repetido. Al final, empataron 1-1. El otro gran escándalo sucedió en mayo de 1965: Racing ganaba 2-0 pero el Rojo igualó en el complemento con dos penales que motivaron airadas protestas racinguistas. El árbitro expulsó a cinco de sus futbolistas y dio por terminado el juego por inferioridad numérica. El resultado quedó 2-2.
Independiente celebró el primer Torneo Nacional a expensas de Racing en 1967 (4-0), y en 1970 obtuvo el Metropolitano en cancha de clásico rival al imponerse 3-2. De hecho, la década del 70 le fue claramente favorable, a punto tal que en diciembre de 1973 le ganó como visitante por 3-1 y pasó a liderar el historial. Otro clásico recordado se jugó a mediados de 1979: “Perdíamos 2-0, los de Racing me cargaban y me hicieron calentar(enojar)... En 15 minutos di tres asistencias y ganamos 3-2”, rememora Ricardo Bochini, gran ídolo de Independiente.

Los Diablo Rojos volvieron a dar una vuelta olímpica ante Racing en 1983, al ganarle por 2-0 a un equipo que la fecha anterior ya había descendido a Segunda. Sin embargo, tras su regreso a Primera División en 1986, hilvanó un notable invicto de 16 partidos. Uno de los protagonistas de esa racha fue el uruguayo Rubén Paz. “Ya desde mi debut en 1987 me fue bien: perdíamos 1-0 y anoté el empate. No perdí nunca con ellos, les hice goles y anduve bien. ¿Qué más puedo pedir?”, recordaba el ex 10 académico, que en total ganó uno y empató cinco.

Recién en 1994 Independiente volvió a ganarle a Racing (2-0), que a su vez debió esperar hasta 1998 para poner fin a 17 años sin victorias en cancha del Rojo. Pero no le resultó sencillo: si bien se imponía 2-0 en 38 minutos, un “sospechoso” corte de luz provocó la suspensión del juego, que se reinició tres días después. La Academia igual triunfó 3-1.
Actualmente
Si bien Independiente no pierde el clásico desde 2005 (año en el que incluso goleó a Racing 4-0 con dos goles de Sergio Kun Agüero), y peleó el título del último Torneo Clausura, llega al derbi en crisis, en el puesto 17º con apenas seis puntos a 16 del líder Estudiantes. El duelo significará, además, el debut del entrenador Antonio Mohamed. Racing, que peleó el descenso las dos pasadas temporadas, tiene 13 unidades, siete de las cuales cosechó en sus últimos tres partidos. Su favoritismo, sin embargo, es relativo: acumula cinco derrotas y cuatro empates en los últimos nueve clásicos
Estudiantes vs Gimnasia y Esgrima
La Plata es conocida por ser un ejemplo de planificación urbanística del Siglo XIX. Conocida como la Ciudad de las Diagonales, la capital de la provincia de Buenos Aires tiene otra característica distintiva relacionada con el fútbol. Allí, a diferencia de otras metrópolis argentinas, los clubes más populares no son ni River Plate ni Boca Juniors: la pasión se la disputan Estudiantes y Gimnasia.
El próximo domingo 5 de abril, el León y el Lobo se verán las caras por 145ª vez. Los Pincharratas volverán a exhibir sus pergaminos y se autoproclamarán ser "el orgullo de la ciudad". Los Triperos responderán que, e pesar de la falta de títulos, "siempre estuvimos en las malas",  y que "las buenas ya van a venir". Todo esto a 17 años exactos del Clásico del Terremoto...
Los orígenes
La génesis de esta rivalidad es interesante. Fundado el 3 de junio de 1887, Gimnasia y Esgrima La Plata es la única institución de la Primera División argentina que no vio la luz como un club de fútbol, sino para practicar las actividades que dieron origen a su nombre. Recién en 1901 sus socios comenzaron a jugar "el deporte de los ingleses locos". Esta decisión tuvo consecuencias impensadas.
En 1905 el desalojo del predio donde lo practicaban provocó un cisma en Gimnasia, ya que mientras algunos preferían seguir practicando únicamente deportes bajo techo, otros querían seguir jugando al fútbol. El 4 de agosto de ese año, entonces, este último grupo decidió fundar el Club Atlético Estudiantes (más tarde, Estudiantes de La Plata).
Estudiantes llegó a la Primera División de la extinta Federación Argentina de Football en 1911. Gimnasia, que volvió a practicar el fútbol en 1913, lo hizo en 1914. El primer partido entre ambos, sin embargo, fue el 27 de agosto de 1916. Ese día, a cancha llena, Gimnasia se impuso como visitante por 1-0 con gol de Ludovico Pastor en contra.
Algunas cifras
El primer clásico de la era profesional se disputó el 14 de junio de 1933 y terminó 1-1.  Hasta el presente, jugaron 144 veces, con 50 victorias de Estudiantes (212 goles a favor), 44 de Gimnasia (192) y 50 empates. Desde agosto de 1945, cuando se impuso por 4-2, el Pincha jamás volvió a estar abajo en el historial, por lo que hace 65 años que goza de ese placer.
El máximo artillero pincharrata es Manuel Pellegrina con 11 tantos. En Gimnasia comparten ese honor Arturo Naón y Manuel Fidel con 7. La mayor goleada le corresponde al León, que en octubre de 2006 se impuso por 7-0. La victoria más abultada del Lobo es un 5-2 de agosto de 1963.
La mejor racha invicta le pertenece a Gimnasia, que estuvo 10 encuentros sin perder entre 1986 y 1990, con cuatro victorias -una por penales- y seis empates. La mayor cantidad de victorias consecutivas, no obstante, es de Estudiantes, que ganó los últimos cinco encuentros.
Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Gimnasia tuvo un gran equipo en 1933, apodado El Expreso por la manera en que arrollaba a sus rivales. Sin embargo, una huelga de sus jugadores motivó que, en plena pelea por el título, el club presentara juveniles para enfrentar a Estudiantes. Contra todos los pronósticos, el Lobo ganó por 1-0.
En 1945, Estudiantes se dio el gusto al mandar al descenso a su clásico rival, al vencerlo por 3-1 en última fecha del certamen. Otro derbi muy recordado por los Pinchas es el de septiembre de 1985, ya que tras cuatro años sin verse las caras -Gimnasia jugaba en Segunda-, le ganó 1-0 con un tiro libre de José Daniel Ponce.
Pero si de dianas de tiro libre se trata, nada superará al del uruguayo José Perdomo en cancha de Estudiantes el 5 de abril de 1992: el grito de gol de la parcialidad albiazul hizo mover el sismógrafo de la ciudad. "La hinchada de Gimnasia siempre me lo recuerda y agradece. Nunca pensé que podía vivir algo así", recuerda el protagonista principal del Clásico del Terremoto.
Para muchos, nunca hubo tanto en juego como aquel 18 de agosto de 1996, cuando por la última fecha del Clausura, Gimnasia visitó a Estudiantes con la posibilidad de logar el primer título de su historia. Sin embargo, el 1-1 lo dejó sin nada: de haber ganado, se hubiera consagrado campeón...
Gimnasia se tomó revancha en 2005, cuando sacó a Estudiantes de la pelea por el Clausura al golearlo por 4-1. Pero esa fue la última victoria tripera hasta la fecha. Es más, los Pinchas tocaron el cielo con las manos el 15 de octubre de 2006, cuando de la mano de Juan Sebastián Verón y con tres goles de José Luis Calderón, golearon al Lobo por 7-0 rumbo a su último campeonato. "Para alguien nacido en el club, quedar en la historia con una victoria así es impagable", dijo Caldera.
Actualmente
En la cuestión mental, Estudiantes llega entonado, ya que sus últimas tres victorias en el clásico fueron en inferioridad numérica. En lo futbolístico, Gimnasia aparece más sólido, a pesar de estar peleando por no descender. La tabla marca que el Lobo marcha 5º con 11 puntos, seis por encima del León, que está 18º con 5. ¿De qué color se teñirán las diagonales de La Plata esta vez?

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